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Mostrando las entradas etiquetadas como Humor negro

EL ESTUPIDÓMETRO SE REVIENTA.

Recuerdo que una vez en un programa de televisión le preguntaron a un señor si él le decía mentiras a su esposa. Y él, creyendo que se la comía, dijo que no, que solo le ocultaba algunas verdades. Poco más o menos, es el caso de un ciudadano, dizque presidente de una cámara venezolana de comercio, a quien preguntaron si en Venezuela había desabastecimiento y él dijo que no, que lo que había era acaparamiento y contrabando de productos de la cesta básica. ! Que molleja, primo !. Si hay personas que puedan acaparar o contrabandear los productos necesarios de 30 millones de habitantes, entonces esos tipos son unos vergatarios. Y los encargados de perseguirlos, unas mansas palomas.

EL DERECHO DE LAS COLAS

Las colas en este país son una vaina digna de estudios de diversa índole, sociológicos o psiquiátricos, por ejemplo. He observado muchas. La de los cajeros tienen múltiples facetas, pero pongamos solo una. Usted se mete en la cola y queda de cuarto. "Estoy aliviao" piensa- "en cuestión de 5 minutos estoy listo", agrega. Pero resulta que el tercero de la cola, cuando llega su turno, saca un ramillete de cinco tarjetas (la vecina, la cuñada, el esposo (a), la mamá y la comadre). Por cada tarjeta consulta primero el saldo y luego hace la operación, y luego consulta lo que le quedó de saldo en cada tarjeta. Y después cuenta los billetes que corresponden a cada tarjeta. Cuando se trata de un servicio público o privado, la cosa es gruesa. Usted se levantó bien temprano y con solo un cafecito se dispara, por ejemplo, para sacar la cédula, llegó a las 5.30, !que papita", dice para adentro, estoy de tercero. Etá bien pelao si cree que es así. El primero o el segundo, ...

El otro reloj

Reloj apura las horas porque voy a enloquecer ella se irá para siempre cuando amanezca otra vez   No más nos queda esta noche para sufrir nuestro amor y su tic tac me recuerda mi irremediable dolor   Reloj apura el camino porque mi vida se apaga ella es la piedra que apaga mi ser yo sin su amor lo soy todo. Apura el tiempo en tus manos Haz de esta noche un segundo para que arranque de aquí para que pronto amanezca.   Apura el tiempo en tus manos Haz de esta noche un segundo para que arranque de aquí para que pronto amanezca

LITERATURA SANITARIA

HUMOR NEGRO. No me referiré al lenguaje en términos sanitarios. No hay una literatura más diversificada, en donde se mezcla el humor, la agresión, la burla, el sarcasmo, etc, practicada con creces en todo el territorio nacional, que aquella que se plasma en las paredes de los sanitarios públicos. Es casi imposible que alguien no haya visto esta perla: " En este lugar sagrado/ donde acude tanta gente/, se nos mea el más pintado/ y se caga el más valiente/" Ya casi no hay sorpresas, pero a veces salta el ingenio. Recién acabo de leer en un consultorio médico lo siguiente: " Caballero, este es el baño de un consultorio médico, no un laboratorio. Asi que se le agradece no dejar muestras de orina y de heces."

El "franquismo" español quiere acabar con los toros de casta.

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Al parecer, en España el Franquismo es aún de tal magnitud, que ha logrado liderar una gran campaña por la eliminación de las corridas de toros, con lo cual se lograría, entre otras cosas, la aberración de eliminar un tipo genético que el hombre ha creado y desarrollado, como lo es el de los toros de casta. Don Javier Marías, que así se llama el informante del tema, a la vez que reconoce no saber nada de toros, dice que en la disyuntiva entre eliminar las corridas o no, se inclina por la conservación de ellas. Dice, primero, que así se evitará que las inmensas fincas dedicadas a la cría de toros de casta se conviertan en edificios, comercio, etc, y por otra parte, en fin de cuentas, el toro puede vivir unos años y ser libre. !Que vaina, Don Javier¡. El franquismo azotó España y mató a muchos de sus hijos. Y ahora pretende quitarle a los toros el inmenso placer de competir en igualdad de condiciones con hombres (y hasta mujeres), caballos, banderillas, espada y otras cositas más.

La única norma del amor es que no tiene normas.

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Te envío estas notas, mujer, donde quiera que estés. Casi todos los días, de lunes a viernes, y algunos sábados por la mañana también, camino indiferente por lo que una vez fue el piso o el patio de la bella y vieja casona de tus primos orientales, sí, aquella casona donde también trajiné incansablemente los caminos dificultosos que conducían a la aceptación del amor que te proponía. Pero basta que llegue la Navidad y suene aunque sea lejano un villancico, para que entonces estés tú allí, hermosa, arrogante, perfumada, arrastrándome a ese ejercicio que en mi caso personal era el de desgraciar los efluvios del tocadiscos. Total, para evitar que alguien me tumbara mi china. ¿La pasamos bien ese par de años, no? Gracias. Es del azar que después te hayan clavado par de banderillas, faena y certera estocada. El amor es así. Pero fíjate, algo siempre queda. Ahí está un trocito de cerámica de la vieja casona y desde ahí reconstruyo la casa, el pasillo, los latidos del corazón, la música y......

El regalo de los malabaristas.

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A riesgo de que me linchen o, cuando menos, que me lancen unas mentaditas de madre, voy contar esto porque sí, porque me nace. En el cruce de dos avenidas de alta circulación, muy cercanas a mi casa, se instalan a diario varios muchachos (a) malabaristas, quienes entre una y otra función descansan bajo una frondosa acacia. Todas las mañanas, cuando salgo a hacer mis ejercicios, veo en el lugar de descanso de los malabaristas, entre unas ocho a diez moneditas que ellos han rechazado, supongo que por considerarlas sin valor alguno. He calculado que con el producto de esas monedas de cada dos días, un conductor puede llenar su tanque de gasolina. También observo que casi todos los propietarios de vehículos echan gasolina con el sencillito que tienen en la consola y que para nada más les sirve. Aquí en este país la gasolina se malbarata pero si la suben un poquito, por mínimo y justo que sea, entonces todos los bichos que han vivido por muchos años sin gobierno que los controle, pretenden ...