Cada demócrata es un mensajero. Mensajes hasta el cansancio. Vencer la baja autoestima en algunos. No darse por vencidos. Desconfiar lo necesario. Fe. Oraciones. Luchas. Cualquier espacio sirve. Todo debe ser constante.
la lucha que hay que dar siempre y en todo momento es contra la derrota moral. Una vez que aceptada no hay redención posible porque las fuerzas internas, las fuerzas vitales, fueron entregadas por uno mismo al enemigo. Y, entonces, el traidor muere desde ese mismo momento hasta la eternidad.
Comentarios